jueves, 12 de enero de 2006

los negocios sin fines lucrativos de intermón y unicef

Estos días se está paseando un nuevo fantasma de la solidaridad pos moderna por la prensa especializada en la que nos comentan que IntermónOxfam y el Comité Español de Unicef controlan, cada una, un 1,5% del capital de la empresa inmobiliaria Renta Corporación y que la pronta salida a la bolsa de ésta representa una oportunidad de hacer un negocio considerable. Ambas ONGD venderán su participación en la inminente oferta pública de venta (OPV), unas 70.000 acciones que se les había donado en 2002, tal como estaba previsto desde el inicio, ya que el gran negocio es precisamente éste: poder vender las acciones en la OPV y quedarse con el capital "donado" por esta vía clásica del capitalismo bursátil y neoliberal.

Sin duda, este procedimiento supera con creces los modelos precarios de relación entre empresas y ONGD que el CECOD explicó en un extenso análisis publicado recientemente. En este caso, IntermónOxfam y Unicef-Comité Español actúan como accionistas, y por tanto propietarios, de una empresa. Es decir, toda una perversión del concepto "no lucrativo" que tanto acentúan las ONGD españolas. Hay más: Otra de las propietarias de Renta Corporación es la Fundación Privada Renta Corporación que anualmente reparte medio millón de Euros para "proyectos humanitarios considerados urgentes" (sin aportar una memoria, se entiende). Principales beneficiarias a través de convenios no especificados: IntermónOxfam y Unicef-Comité Español.

Un entramado de intereses económicos que Jaime Gómez-Pinedo, director ejecutivo de Unicef, define como un "nuevo modelo de colaboración mutua a través del que las ONG reciben aportaciones de las compañías a la vez que estas mejoran su imagen de cara a la opinión pública". No importa que el negocio se haga a través de la bolsa, clave del neoliberalismo salvaje tan criticado por los jesuitas de IntermónOxfam, ni que la empresa en cuestión se dedique a la especulación (una "rama de nuestro negocio es la transformación de suelo: adquirimos terrenos con vistas a su futura recalificación", nos cuenta José María Farré, consejero delegado de la compañía). Sin duda, se trata de un excelente ejemplo del estado lamentable de la responsabilidad social corporativa en España.

IntermónOxfam y Unicef-Comité Español logran así cerrar el ciclo para hacerse imprescindibles y justificar hasta la eternidad su "misión" supuestamente altermundista: Haciendo negocios neoliberales, nunca faltarán las víctimas de un capitalismo salvaje que con tanto afán defienden ambas ONGD.

# Actualización 13-01-2006 #

El analista holandés David Sogge, cuyas publicaciones consideramos imprescindibles para acercarse con una mirada (auto)crítica al sector de las ONGD, nos acaba de enviar un artículo que describe con más profundidad el fenómeno de la implicación activa de las ONGD, aquí estadounidenses, en el mundo empresarial. Su título: La revolución no se financiará con fondos empresariales ("The revolution will not be funded"). Una de las dudas principales que plantea la autora Andrea del Moral: Si los movimientos de justicia social están construyendo las bases para una nueva sociedad, ¿qué están haciendo en las salas de reuniones de la antigua?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Encuentro su posición un poco radical. No creo que ganar dinero (uno de los pasos decisivos para crear riqueza) sea malo o bueno per se (como no lo es el dinero en sí). Lo que sí es importante es para qué se utiliza ese dinero. Las ONGDs, en mi opinión, deberían ganar dinero y ser autosuficientes en financiación, y dedicar esa riqueza en objetivos solidarios (sin tener que llamarlo, publicitariamente, Responsabilidad Social Corporativa). Lo deseable es que se controlara de cerca el uso de los recursos que legítimamente puedan reunir o ganar las ONGDs y otras organizaciones sin ánimo de lucro.

Anónimo dijo...

Creo que el debate planteado de fondo es: en la búsqueda de la financiación de una ONG, ¿cuáles son unos límites éticos compartidos? Sin duda en el ámbito de la colaboración con las empresas, esta cuestión es muy peliaguda, pero igualmente en el caso de la financiación pública.

Siguiendo el mismo esquema de argumentación, ¿cómo es posible que una ONG reciba fondos de uno de nuestros Estados, cuando éstos, a través de diversas vías (junto con el resto de los que formamos esta sociedad) están promoviendo, provocando o al menos permitiendo que se profundicen las causas de la pobreza que se están pretendiendo combatir?

Por eso, llevar los argumentos al extremo harían que posiblemente nadie estuviera legitimado para hacer nada, porque todos andamos vueltos en miles de contradicciones.

De todos modos, es necesario y bueno que hagamos autocrítica para que, al menos, intentemos evitar caer en situaciones excesivamente claras de incompatibilidad entre lo pretendido y los medios para conseguirlo.

Aprovecho para agradecer a quién(es) hacen estos análisis que nos comparten en el blog su capacidad crítica y analítica, porque la gente que trabajamos en cooperación tenemos poco tiempo para reflexionar, enzarzados en tanta actividad.

Anónimo dijo...

Por supuesto que el Estado debe dar fondos a las ONG, independientemente de que al mismo tiempo provoque o no pobreza, el Estado somos todos los españoles y debe ser el principal sostenedor de estas ONGD's, el dinero público es el más importante para el desarrollo, para no convertir la solidaridad en algo privado y, por tanto, voluntario, de los que están más sensibilizados; lo que se debe provocar es que el Estado actúe de modo correcto en sus políticas y no genere pobreza sino riqueza, aquí y en todas partes. No podemos confundir Estado con gobierno, el primero es administrado por el segundo y las subvenciones dadas por el primero no suponen compromiso con el segundo. Otra cosa es el fondo privado o la participación de ONGD's en negocios privados, como el del artículo que nos ocupa. Ahí sí que encontramos una incoherencia importante, no se puede uno financiar para la solidaridada a partir de una acción insolidaria como la especulación en la vivienda, sería como si la policía recibiera dinero del narcotráfico par luchar contra el delito, es incoherente en sí.

Jesús dijo...

¿Porqué debe dar el estado dinero a las ONGs?

En el estado "del bienestar" hay un conjunto de necesidades: educación, salud, seguridad,... que son cubiertas directamente por el propio Estado.
Justo aquellas que son importantes para garantizar los pricipios democráticos que lo sustentan.
Por tanto, si consideramos que la Cooperación al Desarrollo es algo básico en nuestro bienestar, será el Estado el encargado de ejecutar el dinero de la Cooperación al Desarrollo.
Esto, precisamente, asegura que la Cooperación sea algo público y no privado (y no al contrario: si el estado cede dineros y tareas a las ONGs la gestión y orientación de los misos pasan a ser privados, con un mero control contable por parte del Estado).

Por supuesto, esto no elimina la posibilidad de que las ONGs ejecuten proyectos con sus propios fondos.
E incluso que el Estado financie a éstas como lo que son: medios para la participación de la Ciudadanía (y por tanto pueda financiar las infraestructuras de las mismas, pero no sus proyectos).
De este modo desaparecerían las ONG que son empresas "de facto" (y consiguen algo lujoso en nuestros días a sus socios: un empleo!!!) y se mantendrían aquellas en las que el socio es el centro de la vida asociativa y no el proyecto.

Saludos

Jesús

Anónimo dijo...

Excelente post. Enhorabuena

Andadura PR dijo...

muy buena información.